Asumir la dirección de un proyecto como CASACOR no es una transición natural, sino un punto de inflexión que obliga a repensar el rol desde el criterio y la toma de decisiones.
En ese contexto, Julio Pérez-Novoa no solo hereda una estructura consolidada, sino también la responsabilidad de redefinir su alcance, con una mirada que no busca repetir fórmulas, sino tensionarlas para evitar que CASACOR se vuelva predecible y empujarla hacia un lugar donde el diseño no solo se muestre, sino que también proponga, incomode y construya significado.
En esta conversación con Who Are U Magazine, reflexiona sobre el peso de tomar decisiones, la importancia del criterio y la necesidad de reconfigurar un proyecto que no puede permitirse quedarse estático, en una etapa donde sostener deja de ser acompañar para convertirse, inevitablemente, en conducir.


1. Después de tantos años dentro de CASACOR, ¿qué cambió en ti el día que entendiste que ahora eras tú quien tomaba las decisiones finales?
Cambió la relación con el riesgo. Antes uno opina, propone, acompaña. Hoy sostengo. Y sostener implica asumir no solo la decisión, sino sus consecuencias, incluso cuando no son visibles de inmediato. Hay una soledad inevitable en ese lugar, pero también una claridad distinta: entiendes que no estás ahí para complacer, sino para conducir.
2. ¿Qué parte del legado de CASACOR Perú sientes que es intocable… y cuál crees que ya era momento de cuestionar?
Su compromiso con la transformación del entorno es incuestionable, ahí está su raíz. Pero toda estructura necesita revisarse para no volverse complaciente. CASACOR no puede convertirse en un formato predecible. Tiene que incomodar un poco, exigir más.
También lo es su vínculo con el Centro Ann Sullivan. Es una relación que le da profundidad al proyecto y lo conecta con una realidad concreta. Introduce una dimensión que obliga a pensar más allá del resultado inmediato, y a entender que lo que se construye tiene un alcance que no termina en la muestra.
3. Si tuvieras que definir esta nueva etapa en una sola idea fuerza, ¿cuál sería y por qué?
Elevar el significado de lo que hacemos. CASACOR no puede limitarse a mostrar espacios; tiene que proponer una lectura, una posición.
4. El diseño muchas veces se queda en lo estético. ¿Cómo haces para que CASACOR también sea relevante a nivel cultural y emocional?
Desde la curaduría. No se trata de llenar ambientes, sino de construir un relato. Cuando eliges a los profesionales, cuando defines el recorrido, cuando decides qué entra y qué no, estás construyendo un discurso. Si eso está bien hecho, lo estético deja de ser superficial y empieza a tener peso.
5. ¿Qué te obsesiona hoy más: mantener el estándar o romperlo?
Elevarlo. Romper por romper no tiene valor si no hay algo mejor detrás. Y mantenerlo sin cuestionarlo es estancarse. Me interesa empujar el estándar a un lugar donde todavía no ha estado.
6. En un país como Perú, donde conviven tradición y modernidad constantemente, ¿cómo traduces esa tensión en la curaduría de CASACOR?
No intento resolverla, la dejo convivir. El Perú no es una síntesis, es una superposición de capas. La curaduría tiene que respetar eso: permitir que lo contemporáneo converse con lo ancestral sin forzar una narrativa única. Cuando eso sucede, aparece algo mucho más auténtico.
7. ¿Qué error crees que no te puedes permitir en esta nueva etapa?
Perder el criterio. Puedes equivocarte en una decisión puntual, pero no puedes perder la coherencia. Si el proyecto deja de tener una línea clara, todo lo demás se diluye.
8. Más allá de arquitectos y diseñadores, ¿qué tipo de talento o perfiles te interesa comenzar a integrar en la experiencia CASACOR?
Me interesa sumar perfiles que entiendan la casa como un ecosistema, no solo como un objeto de diseño. La forma en que vivimos está atravesada por muchos momentos que van más allá de la arquitectura o la decoración: la alimentación, la salud, el descanso, la tecnología, los vínculos.
CASACOR puede convertirse en una plataforma donde todas esas miradas conversen y construyan una idea más completa y contemporánea de lo que significa habitar.
9. Cuando alguien visite CASACOR bajo tu dirección, ¿qué te gustaría que sienta —no que vea— al salir?
Que recorrió algo con dirección. Que todo respondía a un criterio y que nada estaba ahí por inercia. Si se va con una idea más afinada y con un estándar más alto, es suficiente.
10. Si esta etapa de tu vida tuviera un título (como si fuera una obra o una exposición), ¿cómo se llamaría?
“Reconfiguración” porque no es un cambio superficial ni una transición gradual.
Es un reajuste más profundo: de prioridades, de criterio, de forma de conducir.
Implica revisar lo que existe, conservar lo que tiene sentido y redefinir lo demás con mayor claridad. No parte de cero, pero tampoco se limita a continuar-Reorganizamos para avanzar con más dirección.









