Claudia Puig ha liderado la evolución de Liderman, compañía de origen peruano que, bajo su dirección desde 2017, amplió su presencia en Latinoamérica y dio el salto al mercado estadounidense. Al frente de operaciones en Perú, Chile, Ecuador y Estados Unidos, ha aprendido a reconocer las particularidades de cada entorno y adaptar las estrategias sin perder la cultura que identifica a la compañía. Su trayectoria ha estado marcada por una visión de crecimiento que combina expansión, diversificación y desarrollo de nuevas capacidades.
Uno de los principales cambios impulsados durante su gestión ha sido la transición de un modelo centrado en la vigilancia física hacia una plataforma de soluciones integrales. Seguridad electrónica, monitoreo inteligente, administración de estacionamientos y facility management forman parte de una propuesta que busca responder a los desafíos actuales de distintos sectores. Esta evolución también ha llevado a Liderman a incorporar herramientas como inteligencia artificial y analítica de video, tecnologías que están redefiniendo los estándares de prevención y gestión de riesgos.

En esta conversación con Who Are U Magazine, Claudia Puig comparte su visión sobre el futuro de la seguridad privada, los aprendizajes de la expansión internacional y el papel que desempeñan las personas en una industria cada vez más conectada con la tecnología. También reflexiona sobre los retos de profesionalizar el sector y las oportunidades para elevar los estándares de la seguridad privada en Latinoamérica.
A lo largo de su trayectoria liderando Liderman en Perú, Chile, Ecuador y Estados Unidos, ¿qué decisión considera que marcó un punto de inflexión en la evolución de la compañía?
Un punto de inflexión fue decidir que Liderman debía evolucionar de una empresa principalmente asociada con la vigilancia física hacia una plataforma de soluciones integrales de seguridad, sin perder la cultura que nos distingue. Eso implicó ampliar nuestras capacidades en seguridad electrónica, monitoreo inteligente, administración de estacionamientos y facility management, y llevar progresivamente esa propuesta a nuevos mercados.
Esta transformación nos permitió responder mejor a las necesidades de nuestros clientes y, al mismo tiempo, construir nuevas oportunidades de crecimiento. Pero lo más importante fue hacerlo manteniendo a las personas en el centro. En Liderman entendemos que la innovación sólo genera valor cuando fortalece el trabajo de nuestros equipos y mejora la experiencia del cliente.
La industria de la seguridad ha experimentado una transformación importante durante los últimos años. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los cambios que hoy están redefiniendo el sector?
El principal cambio es que la seguridad está dejando de gestionarse de manera reactiva para convertirse en una función cada vez más preventiva, integrada e inteligente. Hoy las organizaciones no buscan únicamente presencia física: demandan soluciones capaces de predecir riesgos, analizar información en tiempo real y responder con mayor rapidez.
La inteligencia artificial, la analítica de video, el reconocimiento facial, las alertas tempranas, el monitoreo remoto y la integración de sistemas están redefiniendo el sector. También ha cambiado la expectativa del cliente, que busca soluciones diseñadas de acuerdo con sus riesgos específicos y que, además de proteger, contribuyan a mejorar la eficiencia de su operación.

A ello se suma una visión más amplia de la seguridad, que ya no protege únicamente activos e instalaciones, sino también personas, continuidad operativa y reputación.
En diversas oportunidades ha señalado que la tecnología complementa y potencia la seguridad tradicional. ¿Cómo visualiza el equilibrio entre innovación tecnológica y factor humano en los próximos años?
No veo a la tecnología reemplazando completamente al factor humano, sino ampliando sus capacidades. La tecnología puede monitorear grandes volúmenes de información, reconocer patrones y emitir alertas en segundos; pero las personas aportan criterio, empatía, capacidad de reacción y comprensión del contexto.
El equilibrio estará en asignar mejor las funciones. La tecnología asumirá cada vez más tareas de vigilancia repetitiva y análisis, mientras que los profesionales de seguridad deberán desarrollar competencias más especializadas para interpretar información, gestionar incidentes y tomar decisiones.
Nuestra experiencia demuestra que combinar vigilancia física con soluciones tecnológicas puede generar importantes eficiencias para el cliente, incluso ahorros de hasta 20% en determinadas operaciones. Sin embargo, el verdadero valor no está solo en reducir costos, sino en lograr una seguridad más preventiva, precisa y confiable.


Liderar operaciones en distintos mercados implica comprender realidades muy diversas. ¿Qué aprendizajes le ha dejado este proceso de expansión regional e internacional?
El principal aprendizaje es que no existe una fórmula única para todos los mercados. Cada país tiene una regulación, una dinámica empresarial, una cultura laboral y una percepción del riesgo diferentes. Por eso, expandirse no significa replicar exactamente un modelo, sino conservar los principios de la organización y adaptar la operación a cada realidad.
Chile y Ecuador nos han permitido fortalecer nuestra capacidad de gestión regional y comprender mejor sectores como retail, minería e industria. Estados Unidos, por su parte, representa un mercado más maduro, con una inversión mayor en seguridad y estándares técnicos y operativos muy exigentes.
También hemos confirmado que la cultura es nuestro mejor punto de partida. Podemos adaptar procesos, servicios y soluciones, pero el respeto por las personas, la cercanía con el cliente y el compromiso con la excelencia deben permanecer en cualquier país donde operemos.
La gestión del talento es uno de los pilares de Liderman. ¿Qué estrategias considera fundamentales para construir equipos comprometidos en una industria donde las personas son el principal activo?
El compromiso comienza cuando las personas sienten que son respetadas, escuchadas y valoradas. En una industria intensiva en talento humano, la cultura no puede quedarse en una declaración: debe reflejarse en la manera de liderar, en el cumplimiento de los compromisos y en las oportunidades de desarrollo que ofrecemos.
Para nosotros son fundamentales la comunicación cercana, la capacitación permanente, el reconocimiento, el bienestar y un liderazgo coherente. También cuidamos aspectos muy concretos, como el cumplimiento responsable de las obligaciones laborales y nuestro programa de pago anticipado mensual, porque la confianza se construye a partir de hechos.
A medida que la industria incorpora más tecnología, debemos preparar a nuestros colaboradores para asumir nuevas funciones y desarrollar competencias digitales. El futuro de la seguridad requiere personas más capacitadas y especializadas, pero también líderes capaces de generar orgullo, sentido de pertenencia y propósito.


En un contexto donde las organizaciones demandan soluciones cada vez más integrales, ¿cómo cree que evolucionará el rol de las empresas de seguridad en los próximos años?
Las empresas de seguridad evolucionarán de ser proveedoras de vigilancia a convertirse en aliadas estratégicas para la gestión integral del riesgo y la continuidad de los negocios. El cliente espera que comprendamos su operación, identifiquemos vulnerabilidades y diseñemos una combinación adecuada de personas, procesos y tecnología.
Esto requerirá integrar seguridad física, seguridad electrónica, centros de monitoreo, inteligencia artificial, control de accesos y otras soluciones relacionadas con la operación de las instalaciones. En nuestro caso, esa visión incluye también servicios como parking y facility management.
El valor estará cada vez menos en ofrecer soluciones estandarizadas y más en construir respuestas a la medida, sustentadas en información y resultados medibles. La seguridad del futuro será integral, predictiva y conectada con los objetivos del negocio.
Mirando hacia el futuro, ¿qué oportunidades identifica para seguir fortaleciendo la industria de la seguridad privada y elevar sus estándares en Latinoamérica?
La primera oportunidad es avanzar hacia una mayor profesionalización del sector. Esto supone fortalecer la formación, la especialización y las oportunidades de desarrollo de quienes trabajan en seguridad privada. Elevar los estándares de la industria comienza necesariamente por elevar el valor y la preparación de sus profesionales.
La segunda es acelerar la adopción responsable de tecnología, con protocolos claros, protección de datos y criterios éticos. La innovación debe ayudarnos a predecir riesgos y tomar mejores decisiones, pero siempre dentro de un marco de confianza.









