El 21 de mayo, PABÚ Madrid recibe a Bodegas Marisol Rubio en un encuentro que se aleja del formato tradicional de cena o cata. La propuesta es simple: compartir mesa, probar y conversar.
Detrás están Coco Montes y Piedad Garrido, fundadora de la bodega. Ambos proyectos parten de una misma base: la familia, el vínculo con la tierra y una forma de trabajo que prioriza el tiempo y el cuidado. Además, comparten una mirada que evita lo forzado y se enfoca en lo esencial.
La noche estará guiada por Sacha Hormaechea. Sin embargo, su rol no responde a un protocolo clásico, sino a acompañar la experiencia desde la cercanía. Así, la conversación se vuelve parte central del encuentro.

Una experiencia sin guión
Un grupo reducido de invitados participará en una cata nocturna en PABÚ Madrid, donde los vinos de la bodega dialogan con la cocina del restaurante.
En cambio, la experiencia busca abrir espacio para el intercambio entre profesionales del vino y la gastronomía. Además, permite que cada interacción ocurra de forma natural, sin tiempos impuestos.
Más que una presentación, esta colaboración propone conectar dos mundos que no siempre coinciden. Por un lado, una bodega con raíz agrícola. Por otro, una cocina que responde al ritmo del producto y la temporada.
PABÚ: cocina en movimiento
PABÚ es el espacio de Coco Montes en Madrid. Su propuesta parte del producto y de su momento exacto, por lo que el menú cambia a diario.
Todo se elabora en el día, desde el pan hasta la pastelería. Asimismo, la cocina combina una base técnica francesa con una sensibilidad española. El resultado no busca imponerse, sino acompañar lo que cada ingrediente puede dar.
Coco Montes se formó en Le Cordon Bleu en Madrid y París. Luego, pasó más de seis años en L’Arpège junto a Alain Passard. También ha trabajado en Eleven Madison Park, Azurmendi y Zalacaín.
Bodegas Marisol Rubio: origen y territorio
Bodegas Marisol Rubio es un proyecto familiar impulsado por Piedad y Jorge. Crecieron en Toledo, rodeados de viñedos, olivos y campos de cereal, y ese origen define el enfoque de la bodega.
La finca está ubicada en La Rizosa, entre Toledo y Cuenca, con 25 hectáreas a 837 metros de altitud. Allí trabajan variedades como Airén, Tempranillo y Pedro Ximénez.
Además, el proyecto prioriza el trabajo en campo y la trazabilidad. Esto se refleja en vinos que buscan expresar el terreno sin intervenir de más. A la vez, cuentan con un olivar centenario de variedad Cornicabra, trabajado con prácticas tradicionales.









